La decoración industrial llegó para quedarse. Con raíces en las antiguas fábricas neoyorquinas de mediados del siglo XX, este estilo combina lo crudo con lo funcional, lo rústico con lo moderno, y transforma espacios en ambientes llenos de carácter.
¿Qué define al estilo industrial?
El alma del estilo industrial está en la honestidad de los materiales. Las paredes de ladrillo a la vista, el hormigón sin revestir, los caños expuestos y las estructuras metálicas no solo se aceptan: se celebran. Este estilo no busca ocultar, sino mostrar cómo están hechos los espacios.

Principales características:
- Colores neutros: gris, negro, blanco, marrón óxido.
- Materiales protagonistas: hierro, acero, madera en crudo, cuero envejecido.
- Iluminación tipo fábrica: lámparas colgantes, focos de hierro o cobre, bombitas Edison.
- Mobiliario funcional, con líneas simples y estética robusta.






Cómo aplicar el estilo industrial en casa
No necesitás vivir en un loft para incorporar el estilo industrial. Algunas ideas para lograr ese aire urbano:
- Pared destacada: pintá una pared de gris cemento o usá papel vinílico símil ladrillo.
- Muebles de hierro y madera reciclada: mesas de comedor, bibliotecas, estanterías flotantes.
- Iluminación protagonista: una lámpara colgante metálica sobre la mesa o una lámpara de pie con brazo articulado.
- Accesorios con historia: valijas antiguas, engranajes decorativos, carteles vintage en chapa.
¿Con qué estilos se puede combinar?
El industrial se lleva muy bien con el estilo nórdico (limpio, claro, funcional), con el boho (agregando textiles y plantas), o incluso con un toque clásico (sillones de cuero tipo Chesterfield). Lo ideal es no recargar: el equilibrio es clave.